Cuando hablamos de la celebración de elecciones primarias es frecuente que asociemos esta idea con las que se celebran en los EE.UU para la nominación de los candidatos demócratas y republicanos en las elecciones presidenciales. Sin duda alguna los EE.UU son una de las democracias más antiguas y sólidas del mundo y la repercusión mediática de cuanto allí ocurre es mayor que cualquier otra. Sin embargo, son muchas las democracias occidentales en las que los partidos políticos han implantado este sistema para la elección de sus líderes.
En el Reino Unido existe una gran tradición en este sentido y por ejemplo el actual líder del Partido Conservador, David Cameron, ha alcanzado recientemente su condición de candidato ganando unas elecciones primarias y hoy por hoy lleva, según las encuestas, una distancia de diez puntos porcentuales en intención de voto al Primer Ministro, Gordon Brown.
En Francia, los partidos políticos también eligen a sus candidatos a través de este procedimiento, de hecho Nicolás Sarkozy, actual Presidente, aún siendo el único candidato de su partido en optar a la presidencia de la República, prefirió someterse a la votación libre y directa de los militantes de su partido, que por abrumadora mayoría le confirieron un "plus" de legitimidad que sin duda contribuyó a su éxito electoral. En Italia o en Chile, la democracia más prospera de Iberoamérica, los candidatos son también refrendados directamente por las bases.
Cada uno de estos países tiene sus propias peculiaridades y sus normas de celebración de elecciones primarias. Por supuesto, no debemos adoptar directamente ninguno de los sistemas de elecciones primarias de otros partidos democráticos extranjeros y las normas que nos demos en el Partido Popular para regular el proceso de primarias deben ajustarse a nuestro sistema democrático y a las particularidades culturales de nuestra propia tradición política.
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