Madrid, 7 de junio de 2008
PRECISAMENTE PRIMARIAS
El duelo entre Hillary y Obama por encabezar la candidatura del partido Demócrata a la Presidencia de la primera democracia del Mundo ya está sentenciado. Ha sido un proceso duro y muy largo, más de 5 meses de duración. Esta contienda entre los 2 finalistas demócratas purgó en sus inicios a otros muchos precandidatos y, a lo largo de los meses, ha servido para que toda la sociedad americana conozca perfectamente a ambos aspirantes.
Es una evidencia que tan prolongado debate ha supuesto desgaste personal para ambos pero, por el contrario, el Partido Demócrata ha salido fortalecido. Esto es así por un doble motivo. En primer lugar, mientras cada candidato escudriñaba los defectos y fisuras del contrincante, trataba de mostrar al tiempo sus mejores cualidades y su proyecto político; un gran esfuerzo con el objetivo de llegar al público. El resultado no puede ser más positivo: cada candidato, su actitud y su programa han sido conocidos y aprehendidos por los ciudadanos que a través de su voto han decantado la balanza por uno u otro en cada ocasión y en cada Estado. Y en segundo lugar, algo no menos importante, el Partido Demócrata y sus primarias han sido noticia de portada en todos los medios americanos durante cinco meses en detrimento del Partido Republicano aparentemente desaparecido.
Estas largas primarias y su difusión han logrado también generar ilusión y participación en parte de un electorado sociológicamente demócrata pero abstencionista y “pasota” en los comicios electorales americanos. Los candidatos centran su mensaje y su estrategia en el elector, directamente en el militante del partido que es quien finalmente decide el resultado. El candidato, por tanto, siente la dependencia de las bases mucho más que del aparato del partido y esta sensación tiene como consecuencia la desaparición de las jerarquías y oligarquías inmovilistas.
Es importante observar la actitud del ganador que ha tendido la mano a su contrincante ofreciéndole la vicepresidencia, cumpliendo así una máxima de las primarias que no es otra que la integración de los perdedores para que se sumen y catapulten al vencedor. Pero esto no es un gesto, es una necesidad del sistema... y ellos lo saben. La formación de este ticket es el resultado de la unión de dos grandes candidatos, un potente tándem que afronta las elecciones presidenciales pletórico de fuerza y optimismo.
McCain por su parte también ha surgido como candidato presidencial después de una criba entre otros postulantes republicanos. Sin embargo, aún cuando su nominación ha sido rápida y le ha permitido iniciar la precampaña presidencial con una ventaja de meses respecto a su adversario demócrata, la misma aparenta desarrollarse a medio gas ya que la atención, por un lado, sigue focalizada en las primarias demócratas y por otro, los propios americanos no entienden una campaña sin competencia, es decir sin adversario, a través de debates, ofertas y contraofertas.
Aunque el modelo de primarias que nosotros proponemos para el Partido Popular tiene más semejanzas con el sistema que aplica el Partido Conservador británico que con el proceso vivido por el Partido Demócrata americano, el análisis de este último y su componente de actualidad, nos sirven para evidenciar las ventajas de la elección del candidato presidencial por el procedimiento de elecciones primarias. El debate entre precandidatos da a conocer las cualidades de los contendientes y del programa del partido, no sólo entre los ya convencidos militantes, sino entre toda la ciudadanía, el electorado indeciso, apático o inicialmente abstencionista que busca que alguien le convenza y que sólo a través de la competencia y comparación entre distintos candidatos decanta finalmente su voto.
Un proceso de elecciones primarias es muy atractivo para los medios de comunicación que lo reflejan en sus espacios más importantes. Además de la información al público, el contraste de las diferencias de los candidatos y sus mensajes llegan a la población en un incesante goteo que provoca el debate social. Como consecuencia inmediata, el índice de intención de voto al partido aumenta significativamente al mismo tiempo que la atención de los medios a los adversarios de otras formaciones políticas disminuye. Todo ventajas.
Es importante destacar la postura del militante en todo este proceso. El hecho de que su voto decida al candidato le hace sentirse importante e integrado en la estructura política de su partido. Su participación en el proceso le genera un compromiso que le convierte no sólo en partícipe sino en corresponsable, lo que genera una ilusión partidaria sin precedentes.
Es lógico, en consecuencia, que los compromisarios del distrito de Salamanca estemos ilusionados en que nuestra enmienda a los actuales estatutos del Partido Popular sea aceptada. Creemos firmemente que la elección de nuestros candidatos mediante el voto de todos los afiliados sólo genera consecuencias positivas, algo que contribuirá notablemente a recuperar el Gobierno de España.
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